El esquema básico de trabajo
en esta disciplina contempla tres aspectos: la interacción positiva
del paciente con otros seres, la autoestima y el empleo del ritmo como
elemento generador de energía y orden. La musicoterapia actúa
como motivación para el desarrollo de autoestima, con técnicas
que provoquen en el individuo sentimientos de autorrealización,
autoconfianza, autosatisfacción y mucha seguridad en sí
mismo. El ritmo, elemento básico, dinámico y potente en
la música, es el estímulo orientador de procesos psicomotores
que promueven la ejecución de movimientos controlados: desplazamientos
para tomar conciencia del espacio vivenciados a través del propio
cuerpo.
La herramienta sonora más poderosa según muchos terapeutas del sonido es el canto de armónicos. A través de nuestras propias voces, podemos proyectar a la parte enferma la frecuencia de resonancia correcta, y devolver su frecuencia normal. Según Jonh Beaulieu, la entonación de armónicos afecta incluso al flujo de la kundalini de las tradiciones místicas. Tema muy relacionado con los mantrams tibetanos realizados para limpiar los chakras y despertar su energía para alcanzar la iluminación. |